Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de
manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la
parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva
perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas
sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las
partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en
posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños,
formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante
que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra
combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de
trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan
particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los
brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos
dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando
lenta y regularmente.
*Consejos para subir una escalera adecuadamente
Optar por las escaleras siempre que sea posible en el hogar, centros comerciales, trabajo y lugares de esparcimiento.
Si vivimos en un piso muy alto, bajar del ascensor dos pisos más abajo del nuestro y después utilizar las escaleras hasta casa.
Cuando estemos muy cansados, subir las escaleras con mayor lentitud, acompañando la respiración al esfuerzo.
Al utilizar los peldaños, caminar en posición erguida, sin inclinarnos ni desplazar el peso del cuerpo hacia delante, concentrándonos en el trabajo de las piernas y la flexión de los pies.
Trata de acompañar el uso de las escaleras con otras actividades cotidianas como caminar hacia los lugares de trabajo, salir de compras, sacar el perro a menudo, tirar la basura… estaremos mejorando nuestro estado físico y psíquico Tienes que subir y bajar lo más derecho posible, es decir, la postura de tu tronco superior debe ser completamente erguida.
Evita sacar los glúteos hacia atrás, ya que así obliga al cuerpo a inclinarse en sentido contrario para mantener el equilibrio.
No utilices la barandilla para impulsarte, sino solamente para asegurarte el equilibrio, así que las manos deben estar relajadas.
El impulso se tiene que realizar con los pies, así que procura no apoyar toda la planta pesadamente en cada peldaño. Si no lo haces así, entrarán en acción más de la cuenta los músculos del muslo y el cansancio será mayor.
No balancees las caderas mientras subas.
Es muy importante que mantengas el mismo ritmo desde el principio hasta el final. Si los pisos a subir son muchos imponte un ritmo de subida lento, pero no lo disminuyas. Con la repetición del circuito conseguirás hacerlo a mayor velocidad. Así que es mejor que subas despacio todo el trayecto a que subas muy deprisa los 3 primeros pisos y luego te quedes sin aliento para continuar.
Controla la respiración, y que sea tan rítmica como los pasos.
Cuando bajes la escalera, ten en cuenta que tienes que hacerlo a la misma velocidad que subes, o al menos tan rítmica mente.
*Pasos
Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.